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MAYO, 2019

LOS 8 LIMBOS DEL YOGA

El Yoga es mucho más que un puñado de posturas con nombres de animales o dioses mitológicos. Es un sistema de vida, una filosofía ancestral que se ha ido enseñando desde hace 5000 años ayudando mejorar el cuerpo, la mente y el espíritu del ser humano.

El concepto de los 8 Limbos del Yoga fue documentado por primera vez en los Yoga Sutras de Patanjali, escrito entre el 200 a.C. y el 300 d.C. donde describía la práctica del yoga como un sistema escalonado de 8 eslabones para alcanzar el samadhi: el último eslabón que se corresponde con el estado de iluminación o estado de absoluta conciencia y conexión.

Los 8 eslabones o prácticas están ordenados de forma progresiva trabajando desde el exterior al interior, desde nuestra conducta y relación con el mundo, pasando por el cuerpo y terminando con nuestra mente. Sin embargo, la gran mayoría de nosotros sólo estamos familiarizados con el tercer eslabón o asana que es el que se ocupa de mantener un cuerpo fuerte y saludable. 

Seas o no un yogi disciplinado hemos pensado que el hecho de conocer más profundamente los 8 Limbos del Yoga puede añadir una nueva perspectiva a tu práctica de yoga  Así que aquí los tienes!

1. YAMAS. Principios éticos universales

Los yamas tienen que ver con la forma en la que nos relacionamos con los demás y con el mundo. Básicamente son principios éticos por los que todo yogi debe regirse.

Los 5 yamas son ahimsa (no violencia), satya (veracidad o honestidad), asteya (no robar), bramacharya (continencia) y aparigraha (no acumular innecesariamente)

2. NIYAMAS. Reglas de conducta personal

Los niyamas se refieren a la relación con nosotros mismos. De la misma forma que los yamas, los niyamas establecen reglas o guías de autodisciplina individual.

Los 5 niyamas son shauca (limpieza o purificación corpórea),  santosha (satisfacción o contentamiento desde la aceptación), tapas (austeridad), svadhyaya (educarse o culturizarse) y isvarapranidhana (vivir con conciencia de lo divino).

 

3. ASANA. Cuerpo

El limbo con el que normalmente relacionamos cualquier práctica de yoga. Aunque tiene infinidad de beneficios físicos tales como la tonificación muscular, el desarrollo de la fuerza, la corrección postural y la mejora de la flexibilidad y del equilibrio tradicionalmente tiene que ver con aprender a controlar la posición del cuerpo durante largos periodos de tiempo para evitar que éste sea una distracción durante la meditación.

 

4. PRANAYAMA. Control de la respiración

La palabra pranayama suele traducirse como “control de la respiración” puesto que el prana o energía vital está íntimamente ligada a la respiración. Si controlamos nuestra respiración estaremos capacitados para empezar a controlar nuestra mente y sus distracciones. Cuando la mente está agitada o estresada nuestra respiración es agitada. Sin embargo, cuando conseguimos regular nuestra respiración la mente empieza a calmarse. Nuestra respiración es el puente de unión entre cuerpo y mente. Más que controlar la respiración se trata de evitar que la mente se distraiga promoviendo la concentración mediante los procesos de inspiración, retención y expiración del aire.

 

5. PRATYAHARA. Desvinculación de los sentidos

Cuando información sensorial llega a nuestro gusto, olfato, vista, oído o tacto nuestra mente se estimula y reacciona. Este eslabón tiene que ver con dejar a un lado nuestros sentidos de forma que la atención empieza a focalizarse hacia el interior. Se trata de retirar sutilmente nuestra atención de todo aquello que ocurre a nuestro alrededor de manera que podamos reconocer la naturaleza ilusoria de toda percepción sensorial e incluso emocional e intelectual.

 

6. DHARANA. Concentración

Una vez hemos abandonado nuestros sentidos estamos listos para centrar nuestra mente. Según Patanjali, la concentración o dharana implica “reunir el pensamiento en un solo luagr” de la misma forma en que el relato de un libro se encuentra concentrado en las hojas del mismo. En ésta práctica fijamos la mente en algo concreto que nos ayude a meditar, que puede ser un objeto físico como una vela o un sonido como un mantra.

 

7. DHYANA. Meditación

Largos periodos de dharana nos conducirán al estado de dhyana, una meditación sin objeto (que no debe confunirse con “la nada” occidental). En dhyana la distracción ya no es un problema porque la concentración sin esfuerzo ha rendido sus frutos. No se trata únicamente de la calma de la meditación, sino de llevar esa calma con nosotros a todos los aspectos de nuestra vida.

 

8. SAMADHI. Iluminación o estado de conciencia plena

Es el estado último al que puede aspirarse a través del camino del Yoga, pero describirlo en palabras sería un ejercicio vacío. Suele describirse cómo la unión con el universo, con el todo. El ser individual o ego se disuelve entrando en un estado de superconciencia en el que se han eliminado todas las oscilaciones de la mente y se descansa en aquello que es incondicionado. 

 

Así que estos son los 8 limbos o eslabones del sistema yógico! Esperamos que hayas aprendido a algo y que te sirva para encontrar un punto de vista diferente con el que practicar en la esterilla 🙂

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